
Imagina que sales de tu casa en Iztapalapa a las 8:00 am, montas la vieja bicicleta roja a la que cada mañana, amarras el instrumento de trabajo, sorteando autos de conductores transformados en cafres egoístas, a los que solo les interesa llegar a su destino, tú, tranquilo cedes el paso, esperas en cada semaforo y los miras, condescendiente, miras al ese oscuro ojete del pesero que hace 100 metros sono su bocína junto a tu oido izquierdo mientras sorteabas a una camioneta echándose en reversa y tú, ni te inmutas, hoy es miércoles, hoy le toca afilada a Rosita la de los tacos de bistec en Cuahutémoc y Frontera en la Roma, la de las mejillas regordetas que sonríe cuando te ve bajar de la bicicleta, porque siempre lo haces levantando la pierna derecha, recta hacia atrás y a ti que ni te gusta hacerte el chistosito "ay don José como bailarín de ballet" te dice siempre. Si, hoy es miercoles y me voy a tardar lo más que pueda con estos cuchillos.





